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| Carlos Torres |
Tenía un señor a mi lado que parecía estar agarrando su alma con el aliento, y detrás de mí tenía una madre –sospecho primeriza- que no podía calmar a su nene. Unas sillas más allá tenía a los gemelos atómicos, no parecía que fueran a cansarse sino a reventarse –cual chicharra- por los agudos alaridos que emitían mientras correteaban por el lugar, pero esto era lo menos desagradable, porque de cuando en cuando el altavoz, de manera completamente ininteligible interrumpía la melodía ambiente de la sala, que con seguridad sobrepasaba los límites establecidos, para llamar al afortunado de turno.
¿Estaba yo pasando por encima de las normas locales al no unirme a la algarabía colectiva?¿era mucho pedir tener el silencio necesario para leer un libro –así fuera de chismes- en una sala de urgencias?
Ahora en el intento de evaluar mi comportamiento y el de mis compañeros de sala, entiendo que si bien estábamos en una situación especial –nadie vive en una sala de urgencias-, todos nos estábamos adaptando a nuestro entorno según considerábamos más apropiado teniendo en cuenta las limitaciones de salud. Los niños –que jugaban- parecían estar divirtiéndose, yo estaba muy incómodo, no me sentía en mi lugar.
Cito este ejemplo porque desde que tenemos memoria nos hemos identificado con nuestro entorno, muchas de las cosas que siempre hemos considerado una verdad absoluta lo son, pero únicamente en un contexto definido, en el que nos hemos educado; es decir en un espacio y tiempo en el que nos sentimos cómodos porque hacemos parte de él.
Sospecho que nadie se siente cómodo en la sala de espera de la clínica.
Pero ¿Siempre ha sido así?¿cómo se originan esas marcas en cada uno de nosotros? ¿estaba yo errado al esperar silencio en una sala de una clínica dónde quejarse ó jugar son los comportamiento típicos de los usuarios?
Es más ¿hay una cultura del uso de las salas de espera? O ¿es lo mínimo creer que en una sociedad civilizada, estas son silenciosas?
Con este corto texto no pretendo hacer una crítica al uso de las salas de espera, ni un manual de uso de las mismas, sino escasamente aclarar el porqué hay situaciones que aceptamos como incómodas, pero que en otro contexto tal vez serían lo que se esperaría, y si esto es una construcción de lo que entendemos por cultura ó una mera consecuencia de vivir en una sociedad a la que consideramos civilizada.
Una definición de cultura es –según Geertz- un "sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida." Esto sería –dicho de otro modo- que una de las tareas principales de la cultura es la de darle sentido a nuestro mundo y hacerlo entendible. Con esto en la cabeza se me hacía mucho más complejo explicarme la variedad de comportamientos en el mismo espacio.
¿Desde dónde estaba yo evaluando el comportamiento en esa sala? ¿estaba esperando algo que nunca podría darse? ¿acaso no fastidié igual en una sala de espera cuando era pequeño?
Creo que cuando jugué con tanta energía no tenía una autoconsciencia clara, del uso de ese espacio. Pero ¿quién se inventó la asepsia sonora para las salas de espera como el comportamiento a esperar?¿no sería esta una imposición de la civilización? El esperar que nos portemos bien, sin importar nuestra edad, especialmente en la sala de espera, era lo mínimo que yo esperaba de nuestra vida en la ciudad, la enfermedad suponía yo como ciudadano, implicaba un respeto que se expresaba en silencio de alguna manera acompañando lo considerado un mal momento. Pero el progreso técnico que nos ha llevado a avanzar en el desarrollo de la medicina es algo que se entiende, ni se hereda en los genes, es algo que aprehendemos, por nuestra convivencia.
Cuando nos reconocemos parte de un grupo aceptamos sus metas como propias, por eso el desarrollo que implica la civilización, nos parece deseable, por otro lado la cultura, -el sentido alemán en este caso- le estaba asignando al silencio en la sala un valor de gran importancia, mucho más que a las flores secas que adornaban la sala y se suponía harían más agradable el ambiente.
Entonces ¿es cultura algo diferente de civilización?
Ahora entiendo que la civilización que nos ha cobijado –en el sentido francés/inglés- me puso en esa sala de espera con todos los adelantos técnicos que tenemos, pero también con el comportamiento de los que comparten el espacio conmigo.
Definitivamente si estamos inmersos en una civilización inglesa ó en una cultura alemana, no hay excusa para esperar que todos entiendan las cosas como nosotros, con esto no quiero llegar al relativismo extremo y que por eso las buenas costumbres –entendidas en su contexto-, sean inexistentes, sino que como no todos hemos sido entrenados en la misma lupa nuestro resultados seguramente serán diferentes, así pues en la historiografíacivilización que ha forjado la mayoría de las culturas de occidente.
Por eso así como enfermedad en occidente implica ciertas inhabilidades y privilegios, en sociedades indígenas en dónde permite el acceso al chamán y a plantas privilegiadas en un contexto más espiritual que físico: formas muy diferentes de enfrentar problemas similares, ninguna de las dos es superior, cada una responde a su entorno y a lo que se ha construido por muchos años conformando una idea de cultura.
El problema estaría en negar que si bien la cultura que nos había acompañado y que le heredaríamos a las siguientes generaciones no es estática, descalificáramos algún comportamiento por alejarse de lo que consideramos aceptable, cuando estos conceptos podrían haber sido creados por una pequeña parte del grupo y a lo largo de un proceso complejo se hayan aprehendido en todo grupo.
¿Tendríamos que ver todo de la misma manera cuando todos lleguemos al mismo nivel de civilización? Por fortuna creo que eso es imposible, aquí es cuando me surge la pregunta : ¿Qué historia contarán los gemelos atómicos cuando lleguen a su casa?¿que los que leen libros miran mal?







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