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| Foto tomado por Olmo Torres |
Preguntas que sonrojan
Nunca es fácil aceptar que no se tiene una respuesta rápida para cosas
que aparentemente son obvias, digo esto porque hace unos pocos días, un
-no tan antiguo- compañero de estudios me dijo , a modo de despedida, en
una conversación electrónica: “Saludos a la familia”, cosa que por acto
reflejo yo simplemente agradecí. Ni bien terminaba esa comunicación y
yo me preguntaba “¿Cuál familia? si David ni conoce a mi hermano, ni a
mis padres”.
Esto me sonrojó; no es que yo tenga una mala relación con mi pequeña familia biológica, pero esto me hizo cuestionarme sobre la imagen de familia que proyecta uno ante el público con el que más tiempo comparte, que en esta etapa de la vida son los colegas de estudios.
Esto me sonrojó; no es que yo tenga una mala relación con mi pequeña familia biológica, pero esto me hizo cuestionarme sobre la imagen de familia que proyecta uno ante el público con el que más tiempo comparte, que en esta etapa de la vida son los colegas de estudios.
Además de cuestionarme en el sentido de la imagen proyectada, me asaltaban las
preguntas: ¿Que entiende David por familia? ó ¿cómo es la familia de
David?¿quiénes son?¿que hacen? No sólo eso sino, ¿Cómo son las familias
hoy?¿Quién considera qué, familia?
Sentía que se había metido con un tema muy privado, que no tenía porqué
saludar a mi familia si no la conocía, pero el curioso gusanillo de la
historia ya había despertado y aunque podría simplemente haber bastado
un par de consultas en internet, una visita a algunas redes sociales y
dos llamadas telefónicas, entendí que estas más que simples dudas
pasajeras, eran cuestiones que la historia como disciplina podría
abordar en profundidad.
Claramente no es el objetivo de este corto texto, hacer una taxonomía de
las definiciones de familia de cada uno de mis compañeros, ni de los
imaginarios de familia que uno podría proyectar en su círculo social, sino más bien hacer un corto recorrido sobre las nociones de familia y ver que tipo ó tipos de familia podríamos estar viviendo hoy, teniendo en
cuenta que el ser humano es por naturaleza gregario y que su forma de
relacionarse, y sobrevivir está basada en comunicarse y ha cambiado tan
rápido -ó más- como avanza la tecnología. Más aún sabiendo que la
familia es una vivencia, que no siempre se corresponde realidades
pasadas.
Anacoretas contemporáneos
David, no hizo un simple acto reflejo cultural al saludar a mi familia,
me puso en una compleja tarea de autocrítica respecto a mi papel en la
familia y que aportaba yo a ése grupo familiar. Dicho de otra manera,
¿que idea de familia estaba yo compartiendo en el siglo XXI?.
No quiero decir que el que tenga algún tipo de relación -de cualquier
tipo- con alguien, implique un compromiso familiar, pero si que la nueva
idea de familia, si bien es algo muy del círculo más privado de cada
quién, es una noción que está viva, en constante cambio.
¿Soy consciente de lo que implica ser parte de una familia?¿de qué manera pago el afecto que recibo?
Pero más que un debate filosófico ó moral sobre el compromiso con una
familia, el asunto está en ¿que familia estamos formando?¿Quién
verdaderamente es mi familia? inclusive : ¿cómo se forman estas nuevas
ideas de familia?¿quiénes son a efectos prácticos los familiares -en
sentido amplio- de nuestros conocidos, amigos, compañeros?
En vista de las relaciones hoy entre padres e hijos, ¿estamos
convirtiendo esta nueva generación en una especie de anacoretas
contemporáneos? Pero ya no en el sentido de alejarse del mundo para no
se parte de él y mejorar en sentido espiritual, sino unos anacoretas que
han reemplazado la meditación y el retiro espiritual por un espacio
privado en el que el súper yo, se expresa libremente en un ciberespacio
que les reemplaza su realidad. Por otro lado, ¿permiten las súper
comunicaciones de hoy, hacer de estos anacoretas contemporáneos, unos
entes hipersociales, que saben exactamente que hacían el fin de semana
todos sus 300 amigos?,¿realmente conocen a todos y cada uno de esos 300 amigos? ó simplemente son una especie de título nobiliario que les legitima socialmente?
Las Ideas de Familia
Si bien, arriba prometí no extenderme en las definiciones de familia,
necesitamos una base desde la cual partir. Para no entrar en discusiones
sobre el tipo de familia del que estamos hablando, empezaremos con dos
de las acepciones que propone el diccionario de la Real Academia de la
Lengua, en su versión digital más reciente:
1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.
f. Conjunto de personas que tienen alguna condición, opinión o tendencia común. Toda la familia socialista aplaudió el discurso.
En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, las definiciones
primera y cuarta, nos muestran dos ideas de familia que podríamos decir
conviven hoy en nuestro país.
El primero, aparentemente lo más obvio, una familia que si bien podría
haber pertenecido anteriormente a otras familias, ahora unida por los
nuevos tipos de relaciones, conviven en un mismo espacio compartiendo,
no sólo responsabilidades, sino sus ocios, y sus tiempos. Acá vemos que
las relaciones de parentesco, si bien son importantes, también lo es el
compartir un espacio físico en común, no hay otro requisito, no
necesariamente hay afinidades raciales, ni de estrato, ni siquiera es el
amor, el vínculo que mantiene esa unidad mínima de la sociedad andando.
De las grandes familias troncales, a la familia basada en el amor y
había pasado bastante tiempo, ahora el yo, el desarrollo de mi proyecto
personal, determina que tipo de familia tengo, si comparto mis economías
ó si no tengo una familia en el sentido más tradicional.
La cuarta definición del diccionario, nos trae un sentido muchísimo más
amplio, en tanto que sólo se comparte una “condición, opinión ó
tendencia en común”, es más este el tipo de familia al que se refieren
estos tiempos en los que un “saludos a la familia” lo pone a uno en un
problema epistemológico sobre la composición de la misma.
Si una tendencia en común ó una opinión, hace una familia, ¿que sería
esto en la familia colombiana de hoy?¿tendríamos ahora familia en todas
partes?¿con quien podría NO compartir una afición, un deporte, una
opinión, así fuera por un momento?¿no haría esto familias de disolución a
voluntad ó de las que nunca me enteré de su existencia?
La necesidad natural del ser humano de vivir en sociedad y con gente con
quien tenga cosas en común podría esta definición a prácticamente
cualquier persona en nuestra familia, el que compartamos una ciudad ó
una universidad, teóricamente haría primos ó tíos inmediatamente, pero
no es en este sentido, en el de que cualquier factor común, nos ponga
inmediatamente en un círculo tan privado como el familiar, al que me
refiero al citar esta acepción; claro es que algo hay que compartir con
aquellos a quiénes llamaremos familiares, pero no creo que sea cualquier
cosa, debe ser esto algo en lo que estos tiempos se caractericen
especialmente y que más en este tiempo mediado por la tecnología que el
entretenimiento y las comunicaciones. Luego el entretenimiento y las comunicaciones, ¿cómo podrían formar familia?
El entretenimiento en Familia
La curiosidad humana ha sido el motor de muchos de los avances que de
alguna manera han facilitado la vida, pero también esta curiosidad ha
puesto al alcance de muchos, nuevas forma de entretenimiento.
En la era “del confort” ya esa herencia que se daba en forma de juegos,
cantos, ó rimas a los nietos ó hijos, era reemplazada por la radio que
rápidamente se instaló como la voz autorizada alrededor de la cual la
familia se concentraba a enterarse de lo que ocurría en el mundo y a
compartir esos ocios. Las formas de relacionarse empezaban a estar
mediadas por la tecnología, en corto tiempo costoso radio, orgullo de la
sala, se fue convirtiendo rápidamente en el popular modelo de
transistores y luego en el de circuito impreso, lo que permitió que ya
no se decidiera desde la cabeza del hogar, el tema a escuchar, sino que
de incipiente manera facilitó el que cada quién decidiera por sí mismo
con que iba a llenar sus ocios.
Estos espacios propios fueron el primer estadio de lo que llamo hoy
“anacoretas contemporáneos”, el hecho de tener espacios comunes, - como
un programa de radio- permitía que se entablaran conversaciones entre
personas que no tenía hasta ése momento factores comunes, además de
simplemente compartir un lugar geográfico. La popularización de la radio
entre los jóvenes permitió ir generando identidad en cuanto que se
podía decidir lo que se escuchaba y así ir formando una especie de grupo
social, una digamos “pequeña familia”, no pequeña en el sentido de
número, sino pequeña en el sentido que no identificaría en gran manera a
sus componentes.
La juventud, es por tanto “una norma construida históricamente,
desarrollada socialmente e interiorizada psicológicamente”. La juventud
como fenómeno social depende, más que de la edad, de la posición de la
persona en diferentes estructuras sociales, entre las que destacan la
familia, la escuela, el trabajo y los grupos de edad, y de la acción de
las instituciones estatales que con su legislación alteran la posición
de los jóvenes en ellas. Cada uno de estos grupos podría ser una pequeña
familia.
Pero estas pequeñas familias, ¿podrían considerarse como vitales para el
funcionamiento de la sociedad?¿son verdaderamente familias con
estructuras jerárquicas definidas y tareas para cada uno de sus
miembros?
Pues si bien no necesariamente están estructuradas como soporte para la
sociedad, si cumplen una tarea muy importante, la de dar identidad ó
visibilidad a grupos de otra manera inexistentes, cosa importante en
especial en “edades” que necesitan ser especialmente aceptados ú oídas.
Así como los Charivari, -jóvenes que ejercían un tipo de control en sus
sociedades- hoy los jóvenes, tienen voces muy potentes en parte gracias a
los avances en las comunicaciones. ¿Cómo serían estos Charivari
modernos?¿cómo ejercerían su control hoy? ¿Podrían ser el
entretenimiento ó las comunicaciones las formas en que los jóvenes de
hoy ejerzan control?
La Familia hoy
Ha sido claro que la noción de familia no es para nada un concepto
estático en el tiempo, que sobrevive a los diferentes embates que la
historia le pone por delante, la migración, las guerras, la
colonización, las religiones y mil variables más han influido
directamente en la composición familiar, así es como hoy las familias no
son inmunes a seguir modificando para adaptarse a los retos que imponen
los tiempos, los medios comunicación, tanto masivos como los personales
juegan un papel importante en la formación de estas “nuevas” familias
del siglo XXI.
El Papel de la comunicación
¿Qué tan unida es una familia que se comunica?¿cómo se comunican hoy las familias?.
Ya vimos el fuerte papel que juega la tecnología en estas dinámicas
familiares, no sólo en el momento de compartir los ocios, sino a la hora
de compartir la información, recién se popularizaba el teléfono en las
casas colombianas, lo regular era el que ése bien común que identificaba
a toda la familia, estuviera en un lugar central de la casa, con fácil
acceso de todos y del que había el compromiso de guardar los mensajes
para quien estuviera ausente, había una unidad familiar alrededor del
teléfono.
Al igual que con el radio, el teléfono hoy se ha popularizado a niveles
altísimos, según Asocel, el ente que agrupa en Colombia a los
principales proveedores de comunicaciones móviles en Colombia, en 2008
había más de 41 millones de teléfonos activos en el mercado nacional1,
lo que pone de relieve, el juego de las comunicaciones en estas
relaciones en las nuevas familias colombianas.
Ya no hay quien guarde los mensajes, ya no se oyen de viva voz, la
privacidad que permite el teléfono celular ha logrado que haya más
comunicación hacia otras personas que hacia los mismos miembros de las
familias biológicas.
Lo digital, no sólo el teléfono, sino internet, la televisión
interactiva y todos los nuevos medios han penetrado muy rápido en las
familias digamos tradicionales, para el siglo XX y han cambiado la forma
en que funcionan y se relacionan. Hoy podríamos decir no hay ningún
particular, en lo que llamaríamos “juventud” que use el correo aéreo
para mantener contacto con sus amigos, y si lo hubiere sería un pequeño
porcentaje de la gran cantidad que usa los medios digitales como el
correo electrónico y los mensajes textos en los teléfonos celulares.
La Familia aTecnológica
Si bien, el desarrollo tecnológico facilitó procesos en muchas partes del mundo, y acercó los confines del planeta a cada
aldea, sólo hay una cosa que después de la avaricia humana supera el
avance de la tecnología y es la inequidad, aunque hay mucha capacidad
técnica para transmitir datos instantáneamente, hay lugares del planeta
que están por fuera de ésa familia que juega un papel comunicativo
basado en la tecnología.
En Colombia el panorama -por fortuna- es prometedor, la CRT asegura que
uno de cada dos colombiano tiene acceso a internet y que el 65% de las
empresas lo usan como una herramienta indispensable en el desarrollo de
su negocio, lo que hace pensar que ésa familia aTecnológica está
tendiendo a difuminarse, nunca lo hará completamente, al fin y al cabo,
las tecnologías seguirán avanzando y de alguna manera quedará parte de
la población por fuera de ése alcance.
Así como cuando se popularizó la escritura, y se aisló a los
analfabetas, y luego el correo abrió fronteras, hoy existe una especie
de analfabetismo digital, que poco a poco se va acabando. El lado flaco
de estos desarrollos tecnológicos y sus alcances, es que en esta
sociedad de la información haga invisibles a estos nuevos analfabetas
digitales.
La Familia Digital
Así como el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define en su cuarta acepción para familia:
f. Conjunto de personas que tienen alguna condición, opinión o tendencia común. Toda la familia socialista aplaudió el discurso.
Hoy podríamos decir que ésa condición común son las capacidades
comunicativas, inherentes al ser humano, Con esto no estoy diciendo que
estamos ante la creación de un nuevo tipo de familia, ni que las
familias basadas en el amor, ni que las familias troncales que
preocupaban a Lasslett ó las familias unidas alrededor de una unidad
económica de producción vayan
a dejar de existir, sólo que la constante adaptación de la que hemos
sido testigos, la familia, ha gozado, llega hoy a poner a esa
institución familiar en estos términos de condición común, y aquí es
cuando más el uso de las tecnologías, que la misma tecnología permiten
cosas asombrosas, las redes sociales, por ejemplo han unido gente con
cosas en común que de otra manera nunca, con certeza, nunca se habría
encontrado.
Más que los mismo teléfonos celulares, las redes sociales, han penetrado
en las formas de comunicación de la gente hoy. No necesariamente fue el
objetivo de internet, -que era militar en sus inicios- sino el manejo
por parte de los usuarios lo que ha garantizado, no sólo la
popularidad, sino la efectividad de las redes sociales.
La radio necesitó casi 38 años para tener una popularidad razonable, la
televisión ganó ése espacio en la mitad del tiempo, pero por ejemplo
FaceBook en sólo 2 años logró en Colombia 8.681.500 de usuarios, lo que
lo pone en una popularidad equiparable la de la telefonía celular en
una quinta parte del tiempo. Twitter también ha hecho lo propio, no a la
velocidad de FaceBook pero ha tenido una penetración importante en el
usuario promedio colombiano.
Estas redes permiten compartir información muy rápido con mucha gente,
pero a pesar de tener muchos contactos en este tipo de redes, todos lo
usuarios terminan teniendo de nuevo una “pequeña familia” con la que el
contacto es de dos vías y más frecuente. En muchos casos este tipo de
contactos es mayor en tiempo y en influencias que otros al interior de
la casa dónde se vive, ó con la misma familia biológica. No son parte de
esa familia esos contactos con los que no hay una relación física,
porque finalmente el super yo, es el que termina decidiendo que quiero
mostrar en mi perfil de esas redes.
Puedo ahora decir que así como el amor era el cohesionador de la familia
moderna, hoy al ser humano, como ente gregario comunicador por
excelencia, su “familia digital” es el grupo de gente con el que
intercambia información, que influye en sus decisiones y le hace sentir
una identidad legítima, estén o no compartiendo sangre, un país ó un
vínculo familiar. Es así como un padre podría estar por fuera de la
familia digital de su hijo, así compartan techo, esto no niega su
relación de parentesco, pero los temas, las herencias orales y la gran
carga que pasa de una generación a otra se va a ver afectada por esa
mediación de las tecnologías.
Esta “familia digital” no es más sino una de las preocupaciones que
ponen en la cotidianidad los desarrollos tecnológicos y la constante
actualización de las formas de relacionarse entre seres humanos.
¿Conclusiones?
Cómo mencionaba al principio, la búsqueda de ésa familia para darle el
saludo de David, me hizo visible una forma de familia que siempre había
estado ahí, pero que no era necesariamente evidente para mí. Asociado a
la juventud, el compartir tantas cosas termina siendo una fuerte razón
para reemplazar las relaciones con personas en otros rangos de edad ó en
otros grupos con los que no hay un claro sentimiento de identificación.
El que tengan una voz fuerte, potenciada por la gran difusión de las
redes sociales, hace que mantengan ese status de controladores de la
sociedad, al menos en el modo de denuncia y participación en foros
virtuales, que cada vez tienen más repercusión en el mundo real.
Esto no cierra el tema, ni pretende ser iniciador de una nueva brecha en
un tema tan investigado, sólo que como David me hizo preguntar sobre la
familia a quién entregarle los saludos, ahora que sé que mi familia,
son esos contactos con los que mantengo frecuente comunicación -y
afortunadamente tengo a mi padre entre ellos-, les haré llegar los
saludos, no llamándolos al teléfono fijo de su casa, sino actualizando
mi status en alguna red social, me surgen nuevas dudas : Si la
tecnología sigue avanzando y siempre vamos a tener analfabetas
tecnológicos -suponiendo que las relaciones humanas se sigan basando en
tecnología- ¿Cómo serán nuestras relaciones a futuro?,¿entrarán a contar
otras variables en las relaciones más allá de las que ahora
enumeramos?¿Cómo se construirá la soledad en un mundo conectado
virtualmente, pero no físicamente?, ¿Cómo se llevará la cuarta edad en
esta era del Yo?¿podría la cuarta edad ser llevadera únicamente con
tecnología?¿quién tendría acceso a eso?¿crearía esto nuevas familias?
Por ahora espero encontrarme con David para agradecerle el que tengamos
una “tendencia común” y explicarle que somos hermanos digitales en esta
era de la información y la comunicación: la era de la familia digital.








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